RELATOS

Por: Álvaro Posse Guzmán


Y érase una vez dos veces mas nunca tres

Por: ÁlvaroPosseGuzmán

 

Y érase una vez dos veces que de cuando en vez érase.

Y siendo como eran dos veces, las dos veces fueron otra vez.

Y una vez y dos veces, mas nunca tres.


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La verdadera historia de Caperucita

Por: ÁlvaroPosseGuzmán

 

En un lindo corregimiento del país del Miocardio Bendito, vivía una señora, que gracias al prolongado conflicto armado, era viuda y tenía una hijita. La pequeña era tan sobresalientemente buena en ese ambiente de sangre, sudor y lágrimas, que todos la querían, tanto que reflejaba una hermosura física que no poseía y que es imposible describirla. Nunca nadie la llamaba por su nombre, porque a personas como ella, nunca se les conoce el término que el cura les pronunció en el acto sacramental. La niña llevaba siempre, cubriéndose la cabecita, un dulcerabrigo rojo en condiciones lamentables que le había regalado su abuelita, cuando la niña era sólo una bebé y, que su madre había utilizado antes en reemplazo de los pañales desechables que por la lejanía del lugar, y la miseria del mismo, no podían conseguirse. Así que, gracias al trapo rojo, la conocían por el nombre de Caperucita Roja y fue gracias al mismo trajinado trapo vetusto, maloliente y repugnante que pudieron identificar el cadáver horas después de ser descuartizado por un lobito perverso que la acusaba de ser una lobita perversa. FIN


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La Vicevaca

Por: ÁlvaroPosseGuzmán

 

Esta es la historia de un animal que se conformó con ser el segundo en todo, con la vana y dubitativa esperanza de poder, substituir con éxito, algún día, en cualquier momento, y sin desearle el mal, a su superior inmediato.

 

La Vicevaca, ese animal al cual me refiero, esperaba pacientemente a que su Vaca Superiora le diera la oportunidad de gobernar.

 

Día tras día la Vaca Superiora era ordeñada mientras la Vicevaca se limitaba a observar. A la Vaca Superiora se le alimentaba con esmero pero la Vicevaca se alimentaba de lo que sobraba. La Vaca Superiora era digna de las atenciones del Toro. La Vicevaca era, sencillamente, tratada con la mayor de las indiferencias.

 

Y pasaban los días, los meses y los años… se decía que era ya una multitud la de los terneros hijos de la Vaca Superiora, que contrastaban con la soltera soledad de la triste y silenciosa Vicevaca.

 

Y llegó el tiempo de la muerte para la Vaca Superiora. Tristeza conjugada con un inusual ánimo invadieron a la Vicevaca…

 

La Vicevaca, por la ausencia definitiva de su jefa, tenía que convertirse en la Nueva Vaca Superiora: ¿Qué significaba todo eso? Ya la Exvicevaca podría ser ordeñada, alimentada con esmero, recibir las atenciones del Toro y tener, a pesar de su edad, uno o dos terneros.

 

Las infames épocas de observación, de espera, de ser alimentada con sobras, y de reprimirse de las atenciones del Toro, habían entonces quedado atrás… ser solo la segunda se comenzaba a volver en apenas un recuerdo: un duro recuerdo.

 

Todo pintaba supremamente bien, hasta que, pasado el sepelio de la Vaca Superiora, la Vaca Secretaria citó a una asamblea extraordinaria a la comunidad vacuna.

 

Hermanas vacas –dijo la vaca secretaria- bien es sabido por todas ustedes, que al morir la Vaca Superiora, y según nuestros estatutos, debe ser reemplazada inmediatamente por la Vicevaca del momento, quien a partir de la fecha puede constituirse como la Nueva Vaca Superiora, con todas sus obligaciones, deberes y beneficios. Así, el motivo de la reunión de esta Asamblea, es el de ratificar a la Vicevaca como Nueva Vaca Superiora, si es que no existen acusaciones serias en su contra.

 

La Asamblea quedó inmersa en un estruendoso silencio, que segundos después fue interrumpido por la Vaca Tesorera, que pidiendo la palabra, dijo: Hermanas Vacas: propongo que sea ratificada como nuestra Nueva Vaca Superiora a mi amiga la Vicevaca. Ella, sin duda alguna, ha sabido esperar con paciencia y sin pretensiones su oportunidad: día a día se limitaba a observar, cómo nuestra Vaca Superiora era ordeñada; se limitaba a comer de las sobras y a ver, cómo la extinta era atendida por el hermano Toro para luego, sin envidia, mirar con dulzura las crías ajenas. Ella es merecedora de ser nuestra Nueva Vaca Superiora.   

 

Cuando las vacas se disponían a votar a favor de la propuesta, la Vaca Fiscal habló: Hermanas Vacas: difiero de la Vaca Tesorera, que como miembro de la Junta Directiva se ha dirigido a ustedes en este vacuno recinto. Me permito proponer, que la Vicevaca no sea ratificada como nuestra Nueva Vaca Superiora, porque su paciencia no es para nada digna de alabar, ya que jamás se supo que pidiera una oportunidad. Ni siquiera era una diligente colaboradora de nuestra Vaca Superiora, que en paz descanse. Jamás protestó por ser alimentada con las sobras y mucho menos le coqueteó al hermano Toro, como todas nosotras, lo que ha hecho de ella la solterona que conocemos y una seria amenaza a nuestras sanas costumbres poligámicas y matriarcales. ¿Qué conocemos de ella? Conocemos a una solterona, tía de todos nuestros hijos, una niñera por excelencia eso sí, pero niñera al fin y al cabo, lejos, creo, de poder ser una gran Vaca Superiora, o ¿será capaz alguien así de ser nuestra líder? Propongo entonces, no solamente que no sea ratificada como nuestra Nueva Vaca Superiora, sino que, además, sea destituida como Vicevaca, pues quien siempre se conforma con ser la segunda, termina por ser la primera de las últimas.

 

Ante semejante narración y advertencia, la Asamblea no tuvo otra que acceder. Hoy, los humanos lugareños, luego de varios siglos, cuentan la leyenda de este animal, que sin ningún tipo de iniciativa vio cómo se extinguía lentamente su vida. Tan famosa es esta Vicevaca, que hasta le han compuesto melodías como El lamento de la Vicevaca, y hasta hay algunos que dicen, que en las noches de luna llena, aseguran escuchar los mugidos quejumbrosos, lastimeros y fantasmagóricos de una muy frustrada Vaca.


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El Renacuajo Vengador

Por: ÁlvaroPosseGuzmán

 

El Renacuajo en desierto, ¿accidentalmente? No lo sabemos, pero pasó…

 

Viéndose envuelto en una tormenta de arena, sus ojos con aspiración de sapo, producían pequeñas lágrimas de tristeza y soledad. Su cola, extenuada por el inclemente sol abrasador, buscaba desesperadamente escapar, en un medio ajeno a su ser.

 

Muy pronto halló una esperanza: ¡oh! ¡Un oasis, me he salvado! –dijo. Pero no, era solamente una equivocación, solo un engañoso espejismo… un espejismo, un espejismo, espejismo, espejismo, espejo, espejo, espejo. Aquel espejo, también olvidado, era buscado de forma desesperada por Karina, quien huía a toda velocidad de un feroz, criminal y hambriento lagartijo… lagartijo, lagartijo, lagartijo, lagartijo, lagarto, lagarto, lagarto.

 

Pero el espejo, mirado con desesperanza por aquel renacuajo, era en realidad la puerta de salida al mundo verdadero: al mundo al cual pertenecían.

 

Karina, bajo el peso de su agotada carrera por salvarse, sin darse cuenta, destruye con sus agitados pies el espejo. El espejo, al romperse desintegra en mil pedazos al lagarto. El lagarto, asesinado por las esquirlas, se volvió un aparente e inofensivo cadáver. Del cadáver, por los agujeros provocados por las esquirlas, brotaron chispas escarlatas enloquecidas. Las chispas escarlatas enloquecidas lograron ser deglutidas por el agónico renacuajo. El agónico renacuajo revivió, y reviviendo, se convirtió en el feroz Renacuajo Vampiro.

 

El Renacuajo Vampiro irrumpió, ya caída la noche, contra la indefensa Karina, que se creía librada de toda persecución. Tenía un nuevo enemigo, ¿por qué? ¿Sería Karina la responsable de que un día cualquiera resultara un renacuajo abandonado en el desierto?

 

Al amanecer, los rayos del sol destruyen al renacuajo vampiro, mientras el cuerpo, también sin vida, de Karina, yace a causa de la deshidratación y del infarto al miocardio que le provocó ver el Renacuajo Vampiro.


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Diálogo Adiposo

Por: ÁlvaroPosseGuzmán

 

Han vivido en mi interior desde el día en que se casaron. A él siempre le ha gustado especialmente un cantante: José José, sobretodo con esa canción El amor acaba. De ella no recuerdo que le haya gustado nada de manera decidida. Él ve en su artista favorito una especie de profeta moderno. A ella le parece tonto el profeta de su marido… claro que todo lo demás le parece ridículo.

 

Los he visto ya por treinta años. Tal vez permanecieron en paz dos meses luego de regresar de la Luna de Miel, cuando aún la Luna les sabía a buena Miel; pero cuando ésta perdió su sabor primero, el satélite dejó de ser la inspiración del amor, para volverse luna de locos.

 

Y han estado por treinta años de esta manera. Así que presentaré una de las típicas conversaciones entre el adorador del mexicano y la agnóstica de la vida misma:

 

-         Amor, me levanté con pereza.

-         Hum… de malas.

-         Estoy como inflada.

-         ¿Dónde?

-         En el estómago.

-         ¿Qué comió anoche?

-         Nada.

-         ¿Entonces?

-         No, inflada pero de lo gorda.

-         ¡Ah!

-         Tengo que adelgazar.

 

-         ¡Échele cuchilla!

-         ¡Eso vale mucha plata!

-         ¡Usted tiene plata!

 

-         Además la operación duele mucho.

-         ¿Sí, cómo sabe?

-         ¿Y es que acaso no hay gente que ya se ha hecho eso?

-         ¿Sí, quién?

-         Muchas… pero la barriga les queda templada como un tambor.

-         ¡Entonces quédese así!

-         ¡Pero es que estoy gorda!

-         ¡¿Y qué?!

-         ¡Pues que me siento inflada!

-         ¡Desínflese!

-         ¡Pero eso duele!

 

-         Si no quiere operarse, ni gastar plata, entonces cierre la jeta.

-         Pero cerrar la boca da mucha hambre.

-         ¡Entonces quédese así!

-         Pero, ¿no ve que estoy gorda?

-         ¡Vaya entonces donde la nutricionista!

 

-         Esa vieja está más gorda que yo.

-         A mí no me parece.

-         ¿Ah no? ¿O es que le gusta mucho la gorda esa?

-         ¿Otra vez con sus celos? ¡Paranoica!

-         ¡Paranoica no!... Un poquito gorda, tal vez.

 

-         ¡Acomplejada!

-         ¿Acomplejada? ¡Esa vieja es una marrana!

-         ¡¿Y quién está hablando ya de la nutricionista?!

-         ¡Yo!

-         ¡Entonces no vaya tampoco!

-         ¡¿Y quién dijo que yo quería ir?!

-         ¡Usted!

-         ¿Yo? ¡Usted está loco!

-         ¡La loca es usted!

-         ¡Respéteme, yo soy su esposa!

-         ¡Acomplejada!

 

-         ¡Acomplejada su madre!

-         ¡Con mi mamá no se meta!

-         ¡Pues sí me meto, porque ella es una metida!

-         ¡Déjela tranquila!

-         ¡Ella también está gorda! ¡Gorda, gorda, gorda!

-         Pues de pronto… ¡Pero a ella no le importa! ¡Acomplejada!

-         ¡Pero a mí sí me importa!

-         ¡¿Qué?!

-         ¡La gordura!

-         ¡¿De mi mamá?!

-         ¡No, la mía!, ¿si ve que con usted no se puede hablar?

 

-         ¡Acomplejada!

-         ¡Acomplejada no! Realista…

-         ¡Opérese!

-         ¡Eso duele!

 

-         ¿Y acaso la van a operar sin anestesia?

-         ¿Usted qué va a saber?

-         Los médicos no son carniceros.

-         Ambos tienen bata blanca… ¡pendejo!

-         ¡Pendeja usted!

-         ¡¿Pendeja porque quiero adelgazar?!

-         ¡No, por pendeja!

 

-         Eso le pasa a una por preocuparse por su figura…

-         A estas horas y preocupándose cuando ya no se usa.

-         ¡¿No se usa?! Pues para que vea mijito que todavía me miran.

-         ¿Sí?, cómo no.

-         ¡Pues desde sus médicos hasta sus carniceros me miran!

-         ¿Carniceros? ¡Cochina!

-         ¡Respéteme!

-         ¡Gordiflona!

 

-         Gordiflona no, acomplejada sí.

-         ¿Si ve que es una acomplejada?

-         Pues con complejo y todo me miran.

-         Si gorda y acomplejada la miran, ¿para qué quiere adelgazar?

-         ¡Porque usted me presiona para que adelgace!

-         ¿Yo? ¡Usted está reloca!

-         ¿Reloca? ¡De pronto gorda, pero loca nooo!

 

-         ¿Y es que estás muy gorda?

-         Sí, mire…

-         A mí no me parece.

-         ¿No?

-         No.


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Pensamiento Impotente

Por: ÁlvaroPosseGuzmán

 

Suben por mi cuerpo: desde la parte más baja, uno, otro y otro y otros más y más. Los siento trepar, y yo, como inválido, solo puedo esperar el triste final.

 

Son un ejército de asesinos y hambrientos seres, sedientos por su instinto de vivir. Me han detectado, me han abordado y yo, como impotente, puedo escuchar sus miles de pisadas y las imperceptibles vibraciones de sus deseos, reprimidos durante la mayor parte de sus vidas.

 

Siguen ascendiendo. Cada milésima de segundo que pasa se convierte en una eternidad: la vida y la naturaleza han determinado mi destino: ser invadido y yo, como inválido, no poder hacer nada, nada, nada, nada… absolutamente nada.

 

Estoy solo, solo, muy solo… tanto, que al sentirlos a todos llegando a su destino, no me queda otra alternativa distinta a la de resignarme definitivamente. No tengo nada qué hacer; estoy solo en medio del monte, sin un salvador, sin un redentor, sin un ayudador, sin un consolador… sin un diligente campesino de esos, que hasta antes de la quiebra del campo, me aplicaban los fungicidas para evitar ser devorado por las plagas.


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Olvido

Por: ÁlvaroPosseGuzmán

 

La desgracia y la tragedia de la vida están en el olvido del pasado... siempre mirando el futuro mientras el futuro no se deja mirar; se deja soñar pero soñar es dormir y mientras se duerme, se olvida el pasado, y lo que no está ya no está y lo que hoy está, mañana no.

¡Qué tonta actitud! Llegar a mañana para no estar hoy y al final, olvidarlo todo...

Y entonces, buscarán en el futuro las marcas del pasado que hoy es nuestro presente del pasado olvidado que el futuro olvidará sin tener que olvidarlo porque nunca lo vivió.

Y pensarán en el futuro que nuestras marcas son, cuando hallen las que no lo son aunque lo sean porque siendo así lo dudarán para desechar lo que es obvio hoy más no evidente mañana, en mente confusa y confundida: esa es la ciencia. Al final, el que escriba que se salve: ese es el arte.


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Nadie me ve

Por: ÁlvaroPosseGuzmán

 

Veo mucha gente a mi alrededor: blancos, negros, mestizos y mulatos; cristianos, católicos, agnósticos y satánicos; hombres y mujeres; niños, jóvenes, adultos y más adultos; honrados y ladrones; ricos, pobres y más pobres; lujuriosos y lujuriosas; depresivos, alegres  y pensativos; estudiantes, profesionales y analfabetas; amorosos, odiosos y desentendidos; seguros e inseguros… casi todos son seres humanos… pero nadie me ve.

 

Junto a ellos hay árboles con frutas y pájaros; almacenes formales y ventas informales; automóviles, motos y bicicletas; edificios y casas; mascotas y animales callejeros; por los aires pasan los aviones; en tierra están los semáforos, en las ventanas los chismes y en las esquinas los malos negocios.

 

Los malos negocios que hice, en todas esas esquinas, apoyado en los chismes que escuchaba salir de aquellas ventanas, ya no los hago. Ya no necesito los semáforos para cruzar las calles, tampoco los aviones para ir de un lugar a otro. Ya no pateo los animales callejeros, ni asusto a las mascotas. Ya no asalto edificios y casas. He dejado de robar automóviles, motos y bicicletas. Ya no extorsiono almacenes formales valiéndome de las ventas informales informantes. Ya no daño los árboles, con sus frutas y sus pájaros… muchos me veían.

 

Esa gente que veo a mi alrededor: blancos, negros, mestizos y mulatos; cristianos, católicos, agnósticos y satánicos; hombres y mujeres; niños, jóvenes, adultos y más adultos; honrados y ladrones; ricos, pobres y más pobres; lujuriosos y lujuriosas; depresivos, alegres  y pensativos; estudiantes, profesionales y analfabetas; amorosos, odiosos y desentendidos; seguros e inseguros… casi todos son seres humanos, excepto los que me mataron… por eso ahora nadie me ve.


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Nada

Por: ÁlvaroPosseGuzmán

 

Hubo un tiempo en el que todo fue nada y nada y nada y nada, ascendiendo la superficie a la superficial tierra. Y hubo tierra y lo que nada se nada en la mar que nada y nada más. Más y más y luego más; entonces nada: camina, vuela y flota sembrando van y vienen y van hasta desaparecer y nacer para volver. Volver a un tiempo en el que todo fue nada y nada y nada...


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El mito de la luna y el sol

Por: ÁlvaroPosseGuzmán

 

Cantaban los Quimbayas -en la jurisdicción del Cartago de Robledo, antes que llegara este y cortara en picaditos como a 70 caciques- una hermosa poesía, que gracias a la Tradición Oral, pasaba sin enmiendas, de generación en generación.

 

La luna estaba llena

Con un guayuco blanco de novia

Y era del sol la novia

En plena luna llena

 

Vengan a la fiesta de la luna

Dijeron a las estrellas

Por un próximo niño de cuna

Chismosearon ellas

 

El Sol está radiante

¡Se va a casar!

Y es emocionante

¡Lo van a cazar!

 

Se van a casar el sol y la luna

Ya se alistan los invitados

Que tildan de tarados

Al sol y la luna

 

Beban mucha chicha

Para la pareja emborrachar

Antes que se vayan a casar

Beban mucha chicha

 

Yagé necesitan

Los muy enamorados

Yagé necesitan

Después de amarrados

 

Luna embustera

Pendejo el sol

A pleno sol

Luna embustera

 

De noche sale la luna

De día sale el sol

Por embustera la luna

Por pendejo el sol

 

Un día, sentado completamente solo, a orillas del Río La Vieja, un extraño aire comenzó a soplar… Era helado, gélido, extremadamente frío. Pero en medio del extraño clima, escuché esa poesía. Una visión, como de un aborigen, de los últimos que existieron, ya cristianizado, me recitó de memoria lo anteriormente escrito. Por fortuna tenía a mi lado una grabadora de periodista y pude copiar hasta la última letra de los versos que aquí reproduzco. ¿No me creen? ¿Y por qué a Francisco Ximénez sí le creyeron lo del Popol Vuh en Centroamérica? ¡Clasistas! O ¿sólo los mayas tienen derecho de resucitar sus relatos? ¡Que vivan los Quimbayas!

 

Pues bien, inspirado en esto que fue cierto (ya me creen, ¿verdad?) y obedeciendo una labor que me fue encomendada, de combinar los versos con la narrativa, honro esa visión, de la siguiente manera:

 

EL MITO DE LA LUNA Y EL SOL

 

La luna estaba llena

Con un guayuco blanco de novia

Y era del sol la novia

En plena luna llena

 

En una época en la cual la Luna estaba llena, y no precisamente por haber comido mucho (me refiero a alimentos) se tuvo que vestir de blanco para disfrazarse como una novia. Se puso el guayuco más sexy que tenía, ya que por aquel entonces era una Luna desvergonzada. Como siempre sucede (en todos los relatos parecidos a este) se iba a casar con el señor Sol. Aclaro que, a diferencia de otros relatos, este matrimonio sonaba bastante sospechoso.

 

Vengan a la fiesta de la luna

Dijeron a las estrellas

Por un próximo niño de cuna

Chismosearon ellas

 

Las estrellas, cuñadas de la Luna, invitaron a muchos a esa boda. ¿Por qué invitaban sus cuñadas y no sus familiares? De seguro que algo sospechoso ocurría. ¡Y por supuesto! Lo que todos creíamos: ¡La Luna sinvergüenza estaba embarazada! Se aproximaba un Lunito a este maltrecho sistema solar. Claro: no se sabe qué es peor, si una Luna sinvergüenza o una parrandada de cuñadas chismosas que se creían muy estrellitas. Con el tamaño del Universo ¿no harán lo mismo ellas? Y es que juzgar es muy fácil cuando se coge el pellejo ajeno.

 

El Sol está radiante

¡Se va a casar!

Y es emocionante

¡Lo van a cazar!

 

El Sol estaba radiante. Ese día echaba fuego que daba miedo. Pero tenía, seguramente, la cara de toda víctima a punto de ser inmolada, sin darse cuenta: Cara de tonto grande y amarillento radiante gigantonto, porque lo que el pobrecito no sabía era que, en vez de estarse casando, lo estaban cazando, con el viejo truco del bebé a bordo.

 

A pesar de esto y con sinceridad el sol estaba feliz porque se iba a casar. La Luna también, pero había una gran diferencia: el Sol se casaba por amor y por obligación (¡Las normas celestiales son muy claras!) pero la Luna por interés: Siempre había querido cazar al Sol… ¡Y lo logró!

 

La noticia no tardó mucho en darle la vuelta a la Vía Láctea. La Vaca de los cielos (la que le da a la Vía el nombre de Láctea) en su papel de periodista de por allá, manifestaba:

 

Se van a casar el sol y la luna

Ya se alistan los invitados

Que tildan de tarados

Al sol y la luna

 

No faltaba en el segundo cielo el chismorreo de los invitados, como ocurre siempre antes, durante, después y mucho después de cada matrimonio: en este caso uno solo era el adjetivo que los astros invitados le daban a la desdichada pareja: ¡Tarados! Bueno… en muchas otras ceremonias nupciales se dice lo mismo, esto no es nada nuevo, ¿verdad?

 

Beban mucha chicha

Para la pareja emborrachar

Antes que se vayan a casar

Beban mucha chicha

 

Como ciertamente era un matrimonio por conveniencia para la Luna, todos los astros recomendaron Beber Chicha –por aquel entonces el único licor que pagaba impuestos en el cielo y en la tierra, autorizado socialmente a pesar de ser una sustancia psicoactiva- Lo mejor era emborrachar a la pareja, aunque esta, ya estaba borracha de lo pendeja, por casarse de esa manera.

 

Yagé necesitan

Los muy enamorados

Yagé necesitan

Después de amarrados

 

No faltaron los astros degenerados, que por debajo de cuerda, como hoy, ofrecen droga como disculpa y como supuesta solución. ¡El mal camino siempre ha estado presente! Dicen que por eso pasan cometas de vez en cuando: que son astros que van como locos por el espacio sideral, porque en vez de chicha se traban con Yagé, y de vez en cuando les da la loquera y se quieren estrellar contra los planetas.

 

¡La Luna está en embarazo y no puede beber y mucho menos trabarse! ¡Irresponsables! –gritó Saturno, que vivía jugando hula hula a todas horas.

 

A pesar de los discursos moralistas, no faltó astro que en medio de su borrachera de Chicha, revuelta con la traba del Yagé, se parara en medio de la ceremonia a insultar a los casandos.

 

Luna embustera

Pendejo el sol

A pleno sol

Luna embustera

 

A pesar de lo bochornoso del asunto, el Sol, en memoria de este insuceso, pudo, siglos después, preguntarse el por qué y descubrir la verdad del engaño del corazón de la Luna.

 

Y así, ante el recuerdo de lo inocultable y como siempre sucede cuando las bodas se manejan con Yupy incluido, y al cabo de un sideral tiempo, se separaron.

 

De noche sale la luna

De día sale el sol

Por embustera la luna

Por pendejo el sol

 

Y se dice entonces, que esta es la razón por la cual ya no salen juntos: el Sol sale de día y la Luna sale de noche.

 

Incluso podríamos conjeturar mucho más: ¿acaso sale de noche la Luna, por aquello de que Vaca Ladrona no olvida el portillo? Lástima que haya aparecido Robledo, ¡porque el chisme estaba bueno!


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Los números

Por: ÁlvaroPosseGuzmán

 

En épocas remotas, cuando los hombres de barba no habían llegado por el Oriente todavía, con sus fórmulas y razonamientos extraños, el hombre precolombino aprendía de la naturaleza lo que ella misma le quería enseñar.

 

Un día, esa misma naturaleza decidió enseñarle los números a Caby, un niño indígena que en realidad se llamaba Cabracán, y que el destino había elegido como el futuro cacique de su tribu.

 

Y así, estando Caby sólo en el bosque, la Pachamama, la madre naturaleza, tomó la forma de persona, la forma de Bochica, un anciano de largos cabellos blancos, que aparecía siempre para enseñar.

 

Bochica, que no causaba miedo al ser visto, se le apareció a Caby, y le dijo: Caby, el bosque ha cambiado su forma para que no puedas valerte por tu orientación al querer salir, y tengas qué depender de los animales para regresar. Pero ellos, a medida que vayan orientándote, te enseñarán algo muy importante: Los Números. Con ellos podrás contar y medir, y contando y midiendo aprenderás todos los secretos de la vida. Busca primero el Venado, él te enseñará.

 

Bochica desapareció y Caby quedó sólo, confundido y perdido porque desde ese momento, y como se le había advertido, el bosque ya no era el bosque… parecía otro bosque.

 

Pero Caby era un niño muy obediente y comenzó a buscar el Venado, al que no tardó mucho en encontrar.

 

Yo soy el Venado, estaba sólo hasta que me encontraste. Desde ahora y hasta que salgas del bosque, te acompañaré. Debes aprender que ya tienes un amigo. Ahora vamos por la Garza –dijo el Venado.

 

El Venado caminaba y Caby lo seguía porque había entendido que era su amigo número 1. No tardaron en encontrar a la Garza.

 

Yo soy la Garza y estaba esperándolos. Desde ahora y hasta que Caby salga del bosque los acompañaré. Caby: debes aprender que ya tienes dos amigos. Ahora vamos por el Mico –dijo la Garza.

 

La Garza volaba mientras el Venado y Caby la seguían. La Garza era su amigo número 2. No tardaron en encontrar al Mico.

 

Yo soy el Mico y estaba esperándolos. Desde ahora y hasta que Caby salga del bosque los acompañaré. Caby: debes aprender que ya tienes tres amigos. Ahora vamos por la Salamandra –dijo el Mico.

 

El Mico caminaba mientras el Venado, la Garza y Caby lo seguían. El Mico era su amigo número 3. No tardaron en encontrar la Salamandra.

 

Yo soy la Salamandra y estaba esperándolos. Desde ahora y hasta que Caby salga del bosque los acompañaré. Caby: debes aprender que ya tienes cuatro amigos. Ahora vamos por el Armadillo –dijo la Salamandra.

 

La Salamandra caminaba mientras el Venado, la Garza, el Mico y Caby la seguían. La Salamandra era su amigo número 4. No tardaron en encontrar el Armadillo.

 

Yo soy el Armadillo y estaba esperándolos. Desde ahora y hasta que Caby salga del bosque los acompañaré. Caby: debes aprender que ya tienes cinco amigos. Ahora vamos por la Culebra –dijo el Armadillo.

 

El Armadillo caminaba mientras el Venado, la Garza, el Mico, la Salamandra y Caby lo seguían. El Armadillo era su amigo número 5. No tardaron en encontrar la Culebra.

 

Yo soy la Culebra y estaba esperándolos. Desde ahora y hasta que Caby salga del bosque los acompañaré. Caby: debes aprender que ya tienes seis amigos. Ahora vamos por el Pez –dijo la Culebra.

 

La Culebra reptaba mientras el Venado, la Garza, el Mico, la Salamandra, el Armadillo y Caby lo seguían. La Culebra era su amigo número 6. No tardaron en encontrar el Pez en el río.

 

Yo soy el Pez y estaba esperándolos. Desde ahora y hasta que Caby salga del bosque los acompañaré. Caby: debes aprender que ya tienes siete amigos. Ahora vamos por el Cocodrilo –dijo el Pez.

 

El Pez nadaba por el río mientras el Venado, la Garza, el Mico, la Salamandra, el Armadillo, la Culebra y Caby lo seguían por la orilla. El Pez era su amigo número 7. No tardaron en encontrar el Cocodrilo.

 

Yo soy el Cocodrilo y estaba esperándolos. Desde ahora y hasta que Caby salga del bosque los acompañaré. Caby: debes aprender que ya tienes ocho amigos. Ahora vamos por el Loro –dijo el Cocodrilo.

 

El Cocodrilo nadaba por el río mientras el Venado, la Garza, el Mico, la Salamandra, el Armadillo, la Culebra, el Pez y Caby lo seguían. El Cocodrilo era su amigo número 8. No tardaron en encontrar el Loro.

 

Yo soy el Loro y estaba esperándolos. Desde ahora y hasta que Caby salga del bosque los acompañaré. Caby: debes aprender que ya tienes nueve amigos. Ahora vamos por el Sapo –dijo el Loro.

 

El Loro volaba mientras el Venado, la Garza, el Mico, la Salamandra, el Armadillo, la Culebra, el Pez, el Cocodrilo y Caby lo seguían. El Loro era su amigo número 9. No tardaron en encontrar el Sapo.

 

Yo soy el Sapo y estaba esperándolos. Desde ahora y hasta que Caby salga del bosque los acompañaré. Caby: debes aprender que ya tienes diez amigos. Ahora vamos a la puerta del Bosque –dijo el Sapo.

 

El Sapo saltaba mientras el Venado, la Garza, el Mico, la Salamandra, el Armadillo, la Culebra, el Pez, el Cocodrilo, el Loro y Caby lo seguían. El Sapo era su amigo número 10. No tardaron en encontrar la puerta del Bosque.

 

Estando en la Puerta del Bosque, el Venado se despidió de Caby, y Un (1) Venado se marchó.

 

Luego, otra Garza fue por la Garza amiga de Caby; se despidieron de él. Dos (2) Garzas se marcharon. 

 

Varios Micos fueron por el Mico amigo de Caby; se despidieron de él. Eran en total tres (3) Micos los que se marcharon. 

 

Varias Salamandras fueron por la Salamandra amiga de Caby; se despidieron de él. Eran en total cuatro (4) Salamandras las que se marcharon. 

 

Varios Armadillos fueron por el Armadillo amigo de Caby; se despidieron de él. Eran en total cinco (5) Armadillos los que se marcharon.

 

Varias Culebras fueron por la Culebra amiga de Caby; se despidieron de él. Eran en total seis (6) Culebras las que se marcharon.

 

Varios Peces fueron por el Pez amigo de Caby; se despidieron de él. Eran en total siete (7) Peces los que se marcharon.

 

Varios Cocodrilos fueron por el Cocodrilo amigo de Caby; se despidieron de él. Eran en total ocho (8) Cocodrilos los que se marcharon.

 

Varios Loros fueron por el Loro amigo de Caby; se despi